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El principio de sometimiento de la Administración a la ley y al Derecho (también conocido como principio de legalidad o de juridicidad) es un pilar fundamental del Estado de Derecho en España. Significa que la Administración Pública no actúa con arbitrariedad ni discrecionalidad absoluta, sino que todos sus actos, decisiones y potestades deben ajustarse estrictamente al ordenamiento jurídico vigente. Toda actuación administrativa requiere fundamento legal y debe respetar no solo la ley formal, sino el Derecho en su conjunto (Constitución, principios generales, etc.). Este principio está expresamente consagrado en el artículo 103.1 de la Constitución Española de 1978:
«La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho
Se aplica a todas las Administraciones Públicas (estatal, autonómica y local). Sus consecuencias principales son: Este sometimiento se refuerza en leyes como la Ley 39/2015 (Procedimiento Administrativo Común) y la Ley 40/2015 (Régimen Jurídico del Sector Público), que desarrollan el principio de legalidad en la actuación cotidiana de la Administración.  

Fuentes de Derecho Público

Las fuentes del Derecho Público (y, en concreto, del Derecho Administrativo) son los medios a través de los cuales se crea y se expresa el Derecho en el ámbito de las relaciones entre el poder público y los ciudadanos. En España siguen el artículo 1.1 del Código Civil, que establece las fuentes del ordenamiento jurídico:

  1. La ley (fuente principal y escrita).
  2. La costumbre (solo en defecto de ley, y siempre que no sea contraria a la moral o al orden público).
  3. Los principios generales del Derecho (supletorios, en defecto de ley y costumbre).
Además, se reconocen fuentes indirectas como la jurisprudencia del Tribunal Supremo (doctrina reiterada) y la doctrina científica (auxiliar).  

Jerarquía de las fuentes (principio de jerarquía normativa, art. 9.3 CE):

Las fuentes escritas prevalecen sobre las no escritas. La Constitución es directamente aplicable y vincula a todos los poderes públicos. En caso de conflicto, prevalece la norma superior.  

La Ley y el Reglamento

Estas son las dos fuentes más relevantes en la práctica del Derecho Administrativo.

1. La Ley

2. El Reglamento Resumen de la relación Ley-Reglamento: En conclusión, el sometimiento de la Administración al Derecho y la correcta jerarquía de fuentes (Constitución → Ley → Reglamento) aseguran que el poder público actúe siempre dentro de los límites democráticos y bajo control judicial, protegiendo los derechos de los ciudadanos.

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