Una vez más me he presentado al examen cuestionario tipo test de Secretarios Judiciales, primera de las tres pruebas que integran este proceso selectivo.
El evento tuvo lugar en el destartalado marco de la facultad de Derecho la Universidad Complutense de Madrid y al mismo acudió la práctica totalidad de licenciadas y licenciados que habían echado instancia. Una alta participación orientativa de la mengua de salidas profesionales que padecen los licenciados en lo que sea en esta España del Mariano. A mi no me suena que en mi clase faltara nadie.
Desde un punto de vista organizativo el Ministerio puso de manifiesto su adscripción a la escuela de Calatrava, del arquitecto Calatrava. Es decir, fue un desastre. Las turbas se apelotonaban en estrechos pasillos esperando el momento en que los miembros del tribunal hicieran los llamamientos. Una vez aposentados vino la espera hasta las once, lapso que como viene siendo habitual la gente aprovecho para mear exhibiendo el DNI. Después se nos repartió el cuestionario en las modalidades A y B. A mi me tocó la B (de bonico o de burro) según se mire. El test como siempre. Raro en la parte laboral y en la parte mercantil - que normalmente no se la mira nadie - y facilón en todo lo demás. Yo creo que la nota de corte será lo que normalmente se conoce como un 6 y que aquí es un doce. Lo solventé en cuarenta y cinco minutos. Luego estuve fuera pegando vueltas hasta que acabó todo el mundo para recogerlo. En Juececillos cuando acabas lo recoges y te vas. Aquí no. Aquí estuve sobre una hora esperando.
La planilla estará colgada en la web del Ministerio a lo largo de esta semana, así que a esperar.